Este post está auspiciado por la cadena IHG y sus Escapes Fantásticos que nos invitó junto a Daniel Tirado del blog de viajes Viajando sin Papel Higiénico a disfrutar de Buenos Aires. Pueden ver más sobre nuestros Escapes Fantásticos aquí: http://bit.ly/1pQBg85 y en el video a continuación:
Viajar y leer son mis dos pasiones en la vida, no sé si leer me llevó a ser viajero o si por aprender más sobre destinos lejanos empecé a leer más; lo más probable como todo en la vida es que sea una mezcla de ambas cosas.
Lo primero que recuerdo haber leído de principio a fin – en un aeropuerto, sobre una alfombra azul gastada, un libro de colorear al lado, juntando las letras con esfuerzo para descifrar las palabras que decían esos niños tan parecidos a los de “Snoopy” – es un número de Mafalda con portada color celeste eléctrico, ella (Mafalda) junto a un globo terráqueo y Guille, su hermanito, atado a su base, “chupete” mediante.
Para mi, como Tintin y Asterix, Mafalda es mas que un personaje de ficción. Si con los dos primeros me empecé a interesar en destinos exóticos y en la historia antigua, Mafalda me dejó irremediablemente curioso acerca de Argentina, de Buenos Aires, de esos barrios con plazas enormes donde los niños jugaban libremente, de esas tranquilas calles sesenteras, de las tiendas de barrio a las que se les decía “almacenes” … pero estoy ya estoy divagando mucho y dejando que el coleccionista de comics hable más que el viajero 🙂

Chauvinismos del tipo “Capitán America” aparte, pocos países además de Argentina tienen el privilegio de reconocerse de forma tan unánime en un personaje de historietas. Muchos dicen que Mafalda es universal, que la gracia es que todos nos podemos identificar con lo que ella dice, piensa y hace: que es una representante latinoamericana. Se ha escrito muchísimo sobre eso y puede ser verdad, pero para mí una de las gracias más grandes de esta tira del gran Quino es su argentinidad; todos podemos identificarnos con ella y sus amigos, reconocernos en sus reflexiones más universales, pero sospecho que solamente los lectores argentinos y quizás aún más, los porteños, son capaces de comprenderla en toda su dimensión.
Mafalda y los suyos no son sólo irrefutablemente argentinos por como hablan, por celebrar en varias tiras “el día de la patria” o por los clásicos “veraneos” escapando del calor asfixiante del verano porteño, sino por sutilezas como el lenguaje de Don Manolo, el padre de Manolito. (¿Se han dado cuenta que es el único en la tira que por ejemplo dice “tu” y no “vos”, representando a los emprendedores inmigrantes “gallegos” en el país?) o por esos ascensores de rejas negras que muchos solamente habíamos visto en películas antiguas y que mientras en el resto del mundo se extinguen siguen siendo hasta hoy de lo más usual en la capital de Argentina.

Cuando finalmente viví en Buenos Aires muchas veces debatimos con amigos en que barrio habría vivido Mafalda , yo decía que seguramente en el mío, Palermo, antes de convertirse en un sitio “trendy”, otros decían que Colegiales se parecía más a los alrededores de su departamento ( y de hecho hay ahí un plaza con su nombre) , definitivamente no en el aristocrático Recoleta, ¿En el muy central San Nicolás quizás?

En 2009 finalmente se nos dio la respuesta oficial: fueron las calles del San Telmo de los 60s y 70s donde vivió Mafalda junto su mamá Raquel, su padre (“uno rubio, gordito”) y su hermano Guille, más específicamente en el edificio de la calle Chile 371, que inspiró su clasemediera vivienda, pues ahí residió “de verdad” su creador Quino durante los primeros años de publicación de la tira. Y es a pocos metros de esa puerta de vidrio con la placa que nos anuncia “Aquí vivió Mafalda”, que se encuentra la estatua dedicada a esta precoz niña, quizás la argentina más internacional de todas.
Hasta antes de la inauguración de este merecido monumento a Mafalda, la esquina de Chile y Defensa era una más del tradicional barrio de San Telmo, una esquina rodeada de pequeños negocios y bares, de pista empedrada, casi desolada los días de semana y abarrotada de visitantes pasándola de largo los domingos, día en que San Telmo pasa a convertirse de un bucólico distrito a una gran feria a lo largo de la calle Defensa y coronada por el ya clásico mercado de pulgas de Plaza Dorrego.
Hoy, 5 años después el monumento a Mafalda es uno de los más visitados y fotografiados de Buenos Aires, más incluso que la tumba de Evita Perón en el Cementerio de la Recoleta, no hay hora del día en el que no exista una fila de fans – generalmente hispanoamericanos – esperando para tomarse una foto junto a ella en su banca. Miradas curiosas de turistas de otras latitudes que no tienen la dicha de conocerla también paran curiosos preguntándose quien es esa niña tan popular y no pocos tambien se ponen en la cola intuyendo que están ante un personaje importantisimo. Y tiene razon.

Estas multitudes, casi infranqueables si la visita es un domingo, me demuestran que no estoy para nada solo en mi admiración por esta niña que este año cumple 50 y en celebración a eso, Mafalda desde este 29 de Septiembre ya no está sola, la acompañan ahora Manolito y Susanita en espera, seguramente, de que en un tiempo podamos ver a todos los personajes que forman su mundo.
Tan importante es Mafalda que a raíz de su monumento se ha creado el Paseo de la Historieta Argentina, un circuito con las estatuas de los más destacados personajes del comic argentino, todos muy entrañables pero ninguno, ni de lejos, tan popular mundialmente como su pionera.

Ahora que regreso a Buenos Aires, ya casado y viendo a nuestra hija María del Mar, sentada en esa banca, correteando alrededor de Mafalda y sus amiguitos, jugando con ellos como si los conociera toda la vida, estoy seguro de que Mafalda es ya inmortal y que generaciones y generaciones de lectores, como yo hace décadas, encontrarán en ella el punto de partida para escaparse a un mundo donde la imaginación es el límite.
La dirección del Monumento a Mafalda, Susanita y Manolito esta ubicada en el barrio de San Telmo en la esquina de las calles Chile y Defensa y es el punto de partida del Paseo de la Historieta Argentina, un circuito callejero que une Monserrat, San Telmo y Puerto Madero.
JL
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