Ya han pasado casi tres meses desde que me despedí de mi entrañable Bogotá para conocer nuevos destinos en nuestro hermano país Brasil. Por supuesto hay cosas que me han encantado, las cuales les contare después, como las delicias de la culinaria nordestina, pero en esta ocasión me voy a dedicar exclusivamente a aquello que añoro y que no he podido encontrar a pesar de tener culturas tan similares.
Hace poco decía que me sentía como en casa y que no extrañaba nada, así lo creía hasta que me encontré con algunos colombianos en Fortaleza y recordé mi hogar.
Por eso voy a compartir con ustedes mi lista de 7 cosas que extraño desde Brasil.
Música colombiana
Debo confesar que estando en Bogotá no era amante del merengue, la salsa o el vallenato, ni pasaba mis tardes escuchando Carlos Vives o el grupo Niche aunque ambos son buenos, para ser sincera solía escuchar música en inglés, pero por alguna razón al estar acá cuando me preguntan de música, aquellos representantes de nuestro país como Fonseca, Juanes, Joe Arroyo, Andrés Cepeda encabezan la lista de música que recomiendo para mis amigos extranjeros, e increíblemente extraño bailar merengue cuando voy a una fiesta.
Eso sin mencionar como me siento cuando escucho la Pollera Colora, sale a relucir la colombiana que llevo adentro, comienzo a menear mis caderas aun cuando mis habilidades para bailar al mejor estilo bogotano terminen saliendo a flote y decepcionando a quienes pensaban que podría hacerlo igual que Shakira.
Restaurantes
La comida en Brasil es espectacular, de eso no me cabe la menor duda. Sin embargo hay dos cosas de las que no me acostumbro aun, la primera es que al llegar te dan un papelito donde te anotan lo que consumiste para que al final te acerques a la caja a pagar, puedo entenderlo, inclusive aceptarlo… tan solo es otro sistema; pero ¿qué pasa si pierdes el papelito? Bueno a mi estuvo cerca de sucederme, pues al no estar acostumbrada pase los 5 minutos más angustiosos intentando encontrarlo en mi maleta llena de documentos aquel papelito, afortunadamente lo halle, de lo contraria tendría que haber pagado por lo menos unos 50 reales.
También me llama mucho la atención la obsesión que tienen por vender todo según el peso, estoy hablando desde los almuerzos tipo buffet, postres y frutas en el supermercado hasta helado y tajadas de torta en un centro comercial; creo que esto tiene un propósito pues tienes que cuidar cada alimento que pones en el plato, es una buena forma de obligarte a no comer en exceso.
Sin embargo se pueden imaginar la incertidumbre que me da cada vez que van a pesar lo que serví, la mayoría de las veces da lo que tenía presupuestado pero a veces pienso que pasaría si es mucho más de lo que esperaba. Quizá es para hacer la experiencia en los restaurantes más intrigante, aunque cuando se trata de helado no importa lo que piense siempre terminó colocando un poco demás, es simplemente inevitable.
Crepes.
He estado en diferentes ciudades pero no he podido encontrar helados igual de cremosos a los de este famoso restaurante colombiano, aunque debo admitir que aquí tienen una gran variedad de sabores, muy creativos, por cierto, como el de cachaça; pero lo que principalmente extraño es la comida, me emocione cuando vi que vendían crepes en un restaurante de uno de los mejores barrios, pero cuál sería mi sorpresa cuando llega el mesero con el crepe dulce que había ordenado; la carta no tenía imágenes, solo era algo simple como chocolate blanco, fresas y helado, pero les puedo asegurar que tenía algo diferente en mente partiendo de lo que conocía. El mío era sin duda el que resaltaba más en las mesa, ¡Era gigante!, los otros siendo más tradicionales eran casi el doble o triple del tamaño normal, pero este era tan grande que casi no lo terminamos aun compartiéndolo con todos los amigos con los que fui. La próxima vez que regrese ya sé que pediré uno para dos personas…

Conductores locos.
Muchas personas aquí se quejan del transporte, dicen que es caro, que está lleno, que los trancones, etc. pero no tienen idea de cómo es la hora pico en Bogotá, no hay punto de comparación, según lo que he visto hasta ahora, a excepción de uno que otro metro. Lo que si les puedo decir es hay ciertas ocasiones en las que tengo que estar a cierta hora para tomar un vuelo o llegar a un lugar a una hora específica y voy con el tiempo exacto ya sea en taxi o bus y desearía estar en Bogotá, pues extraño aquellos conductores osados que les gusta ir rápido, reconozco que quizá no es lo correcto pero me parece que no hay nada mejor que la adrenalina que sientes cuando el semáforo está en amarillo y el conductor decide cruzar más rápido…como si quisiera llegar a casa después de un largo día de trabajo, en vez de reducir la velocidad y parar como si lo hacen acá, parece que les gusta pasar tiempo esperando en cada semáforo, créanme no estoy a favor de que los conductores sean imprudentes simplemente hay veces en que las calles no tienen tanto flujo de carros y se puede hacer esto sin ponerse en peligro.

24/7
Viniendo de la capital colombiana estoy acostumbrada a que los locales comerciales estén abiertos por lo menos hasta las diez de la noche y sin restricciones los fines de semana. No sé si es que somos adictos al trabajo o simplemente nos gusta mantenernos ocupados, pero estando en Porto Alegre recuerdo un día en el que vi un restaurante que me pareció interesante y al estar fuera de casa un domingo pensé en ir allá pero cuando llegue estaba cerrado, así mismo los que estaban cerca, inclusive hay supermercados que cierran los festivos. Ahora en Colombia hay ciudades de la costa donde también cierran temprano y toman su hora de siesta, pero me parece extraño que ocurra en algunas de las principales ciudades del país a excepción de Rio y Sao Paulo por supuesto.
Lo que me gusta es que los días domingos hay ciudades en las cuales el transporte cuesta la mitad de lo normal, quizá para incentivar que sus habitantes salgan más.

Estandarización.
Viajar por Brasil es como ir a un país diferente en cada región, inclusive cada ciudad, tiene una riqueza cultural y gastronómica increíble. Sin embargo en algunas ocasiones anhelas que no fuera tan diferente, por ejemplo los colores de los taxis son completamente diferentes, el valor del transporte público varia considerablemente, las cadenas de supermercados y sus productos, no encontrar las marcas de Colombia era de esperarse pero viajar a otro estado y no encontrar la misma leche en caja o el yogurt que me había comenzado a gustar sino unas que nunca había visto, tan solo por mencionar algunas cosas… y aún hay más, por ejemplo encontré una ciudad en la que las personas se suben al bus no por la parte de adelante como estamos acostumbrados sino por detrás.
Pero todo esto tiene una razón, Brasil es uno de los países más extensos en el mundo, además no solo tuvo influencia de los portugueses sino que reúne las tradiciones de alemanes, japoneses, italianos, españoles, suizos, africanos…algo que leí en una de las revistas cuando venía en el avión y que he confirmado al llegar acá.

Mis compatriotas.
Al estar en el sur de Brasil tuve la oportunidad de conocer muchos colombianos pero en ese momento acababa de llegar así que aún no los extrañaba; ya estando en el nordeste he visto mucho menos, por eso cada vez que los escucho me da mucha alegría, me he encontrado con colombianos de todas partes del país, caleños, bogotanos, costeños, etc.; es algo así como encontrar parte de tu familia.
BONUS:
Las montañas de Bogotá. Aquellos cerros orientales que adornan el paisaje capitalino donde se mezcla la naturaleza y los edificios más importantes.
Carolina.









Viviana Carolina Mendez on
Carolina, aunque en el papel digan que cobran 50, 100 o hasta 200 reales por la pérdida del papelito, eso es algo ilegal, la ley prohíbe eso, entonces si lo hubieras perdido podías haber hecho la denuncia en el Procon. Yo también vivo en Brasil, hace casi 8 años, y también me hacen falta todas esas cosas que mencionas. Abrazos.