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Tratando de elegir mi momento favorito en Colombia es simplemente imposible. Hay demasiadas cosas memorables que he visto y experimentado en este país lleno de maravillas que sería descortés elegir solo uno.
Vivir y viajar en Colombia es una experiencia que siempre te sorprende y nunca falla en mantenerte ocupado y entretenido. Podría hablar durante horas sobre los paseos que he hecho a fincas con mis amigos (pero tendría que recordar primero lo que pasó ), la cantidad interminable de gente que hace todo lo que puede para hacerte sentir bienvenido y seguro, la panadería libanesa en Maicao en la cual me trataron como el hijo perdido; esa vez cuando jugué fútbol con unos niños wayuu en el fin del mundo o con un grupo de cuerpazos afro-colombianos en la costa Pacifica, o el momento cuando me dije “ese tal aguardiente no sabe tan mal como pensaba”; mostrando a mi familia el país que me había adoptado. La singularidad y peculiaridad de Colombia también me han dado mucha risa e intriga pero la cosa más sorprendente es que ya forman parte de mi y ya no me parecen algo raro, sino normal.
Además, Colombia tiene unos paisajes y sitios increíbles que me dejan con recuerdos deslumbrantes y muy alegres – haciendo canotaje en un río en el medio de la selva chocoana, haciendo torrentismo por una cascada en Villeta, perdiéndome en la cultura del histórico pueblo de Mompox, soportando varios micos en mi cabeza en el Amazonas, haciendo parapente en el Cañón de Chicamocha, la impresión que me da Medellín cada vez que voy, comiendo hormigas en Santander, montando a caballo en el Valle de Cocora, bailando salsa en los bares de Cali, los escalofriantes ventarrones en la Guajira. En serio, podría seguir todo el día pero yo sé que tienen cosas que hacer.
El punto es que Colombia me ha dado muchos de mis mejores recuerdos en la vida, y todos son buenos por distintas razones – ya sea por la pura belleza de los paisajes, la profundidad de la cultura y la historia, los amigos que he conocido o simplemente todos los momentos tan divertidos que he tenido.
Pero si tuviera que elegir solo uno, mi mejor momento en Colombia, tendría que ser cuando decidí quedarme en Bogotá para vivir, hace ya casi dos años. Sin ese momento, ninguna de las otras cosas fenomenales me hubieran pasado. Y si he aprendido algo viviendo en Colombia, es que cada momento tiene el potencial de ser el mejor, así que espero vivir muchos más ‘mejores momentos’ en los años que vienen.
Azzam

