Bueno los saludo nuevamente, lectores de Colombia Travel Blog. Para aquellos que no me conocen, mi nombre es Paul y solía ser el editor de este blog antes de que me mudara a Berlín donde trabajo actualmente para Viventura.
Parece que fue hace mucho que aborde el avión con rumbo a Berlín desde Bogotá, pero hay momentos en los que aún me toma por sorpresa el cómo ha cambiado mi vida desde entonces.
Están los cambios obvios que esperaba al vivir en Alemania, como temperaturas de -15 y que las personas lleguen a tiempo, pero también hay cambios sustanciales que no vi venir. Como por ejemplo, ¿quién pensaría que terminaría hablando más español en Berlín de lo que hablaba en Bogotá?
Lo cierto es que ambos lugares son ampliamente diferentes (Duh!) y el mudarme de una a la otra ha sido una experiencia entretenida y reveladora. Aquí están algunas de las diferencias más graciosas, raras y sorprendentes que he notado entre la cultura Alemana y la Colombiana.
#1 La relatividad del tiempo
Esta es la más obvia que haya podido citar, pero probablemente es uno de los ejemplos más claros y significativos de las diferencias entre las dos culturas.
Los colombianos en general son un poco más flexibles con el tiempo que los alemanes. Una flexibilidad del tipo de un retraso de dos horas. ¿Mi consejo? Acostúmbrate a escuchar la frase: ‘Que pena con usted es que…’ seguida por una descarga de excusas poco sólidas (Ya he escuchado ‘es que está lloviendo’ y a los profesores les han dicho de la supuesta muerte de un familiar más veces de lo que puedan recordar)
En Alemania el estereotipo de ser exacto y puntual resulta ser completamente acertado. ‘Estaré allá en 17 minutos’ no es algo del todo absurdo de decir a otros y adicionalmente usualmente es verdad. Además espera una disculpa servil si alguien llega tan solo 5 minutos tarde (y definitivamente no les digas que igual tú acabas de llegar).
Por otro lado, si eres como yo y no eres…”tan bueno para calcular el tiempo” recibirás un regaño que te hará sentir como un niño travieso de la primaria; solo que será 100% menos radical…
#2 El entusiasmo de las reacciones.
Los alemanes tienen una reputación de ser un grupo de personas serias, pero eso no sería justo. Les encanta disfrazarse, ir a fiestas y están más que felices de ayudar a los desconocidos con unas sonrisas.
Sin embargo, los alemanes aman quejarse, desde el precio del arriendo hasta del transporte público y del gobierno del estado, si hablas con los lugareños acerca de estos temas te encontrarás con una lluvia de quejas y formas en que creen que las cosas pueden mejorar.
No solo eso, sino que si estas comiendo en un restaurante y le preguntas a tu amigo alemán cómo estuvo su comida no te sorprendas si no demuestra entusiasmo alguno.
Las típicas respuestas incluyen: ‘He tenido mejores’ ‘Esta bien pero no fue nada del otro mundo’ ‘No la odie’ y ‘Creo que no estaba mal’ Todo esto para querer decir ‘Rico, estaba muy apetitosa’
Comparemos esto con una típica respuesta colombiana sobre la comida: ‘Aiiiiiish pero que rico!’, ‘Delicioso!’, ‘Suuuuper, me encanto’ y ‘Aaaiiii hijuepucha pero que es esta sopa tan rica?!?!?!
Todo esto puede significar: ‘Sip, estaba muy buena, ¡gracias!’
Es difícil decir cuál enfoque prefiero. Sin duda como extranjero es más placentero estar rodeado por personas que sonríen y aparentemente están contentas con su vida, pero hay que reconocer el deseo de los alemanes por seguir mejorando.
#3 La seriedad con que se toma la fiesta.
De todos los lugares que he estado en el mundo, podría decir que Bogotá y Berlín han sido mis dos lugares favoritos para ir de fiesta. Sin embargo el cómo se vive la fiesta es extremadamente diferente.
La forma más fácil en la que lo puedo poner – aunque no sea completamente acertada – es que en Berlín las personas se toman muy enserio la fiesta. Hay reglas muy estrictas, formas correctas e incorrectas de comportarse e incluso algunas formas para bailar. Sehr Deutsch, oder?
Aquí los DJs controlan la noche y crean o destruyen el ambiente, las cámaras están prohibidas y las personas llegan en pequeños grupos pero bailan completamente solos. Si te vistes de forma elegante no podrás entrar (al igual que si te has embriagado). Estas son las reglas y hay muchas más, todas conforman el trasfondo de la vida nocturna de otro modo completamente anárquico y hedonista, impulsada casi exclusivamente por la profundidad del house o el techno y causa furor por días sin parar. No es para cardiacos aunque igual los miedosos quizás serian rechazados en la puerta.
Como regla general el hedonismo puede ser paradójico (así como lo es que prevalezca la noción que la escena techno en Berlín no juzga a nadie y sin embargo los clubes le nieguen la entrada a personas porque no les gusta su aspecto) pero funciona hasta el punto que una noche en Berlín no se trata de tener un buen tiempo sino que es toda una experiencia.
En Bogotá, por el contrario, todo se trata alegría, sonrisas y sensualidad. Reglas, si hay alguna, se quiebran rápidamente por el estado de embriaguez y la música es decididamente populista: reggaetón, salsa, cumbia, música popular y vallenato se apoderan de la noche, y encontrarás pequeñas variaciones de un club a otro (aparte de los clubes especializados)
En vez de concentrarse en el DJ, vas a intercambiar tragos de una botella de aguardiente con tus amigos más cercanos, bailar con completos extraños y salir del club tropezándote, riendo, un poco mareado y pasado de tragos.
#4 La imprudencia al manejar
Siempre pensé que era un punto interesante sobre la naturaleza de Bogotá: a pesar de ser generalmente despreocupados, pongan a los colombianos detrás del volante de un carro y estarán al borde de la locura, aunque usualmente no les importa cuando llegan a un lugar determinado.
Un alemán, por su parte conducirá despacio y cuidadosamente pese a que su trabajo este en juego.
¿Por qué ocurre esto? ¿Tienen algunas ideas?
#5 La franqueza en el discurso
La calidez colombiana es casi tan famosa como la franqueza alemana, y ambas se pueden sentir intensamente apenas llegas a cualquiera de los dos países.
Lo que importa recordar cuando un barman en Berlín te mira perplejo mientras los saludas con una sonrisa y un “¿Cómo estás?” – es que hay diferentes estándares de cortesía aquí.
Cortesía es tener el cambio listo y saber exactamente lo que vas a ordenar. Cortesía es llegar a tiempo. Cortesía es respetar el espacio personal de otros y no entrometerse con una lluvia de preguntas. Cortesía es no hacerles perder tiempo valioso, por lo que una charla con frecuencia es recibida con desconcierto: Si, estoy bien…¿por qué?
En Colombia, por supuesto, tener una charla es un arte. Tan solo la pregunta ¿Cómo estás? puede consumir 10 minutos de conversación mientras los interlocutores danzan una complicada exhibición de acrobacias verbales. – 15 formas diferentes para decir “Bien gracias y tú? Podría verse en algún nivel como una amabilidad más superficial pero ciertamente hace el día más agradable al estar rodeado de sonrisas.
#6 La dificultad de aprender un idioma
He sido exhortado en varias ocasiones en Alemania por no dominar el idioma del país.
Si. claro, tiene mucho que ver con el hecho que soy perezoso, pero también con que el alemán es muy, muy difícil. No solo eso sino que los lugareños hablan muy bien inglés (hasta probablemente español y francés también) por lo que las oportunidades para practicarlo son más bien limitadas.
En Colombia es bastante diferente. Las personas se sorprenden si hablas español y se emocionan al escuchar un extranjero intentar hablar su lengua nativa. Además de eso, el español es mucho más fácil que el alemán. Hay menos reglas confusas, un acento menos difícil y menos palabras exasperantemente largas.
Definitivamente no es solo porque sea perezoso.
Es la culpa del idioma alemán.
No es pereza
Nope.
#7 La variedad de la comida
Entra a una tienda en Colombia y serás recibido con 50 tipos diferentes de fruta, entre a una tienda en Alemania y serás recibido con 50 tipos diferentes de cerveza.
De cualquiera forma, soy feliz.
Encontrarás que el mercado de comestibles es completamente diferente en cada uno, Colombia se especializa en lo verdaderamente elemental (carne, pollo, arroz fruta). Estas cosas son económicas y deliciosas casi en cualquier lugar a donde vayas en Colombia. Sin embargo, donde el país flaquea es cuando se va en búsqueda de algunos productos “de lujo” como el chocolate y el queso. Este, por supuesto, es donde la ciudad cosmopolita europea está destinada a ganar (oh Dios, queso dulce, como te extrañe mientras no estaba)
En definitiva, ambos lugares son buenos para comer, y donde Alemania puede sobresalir, por decir, la cerveza Colombia tiene un contraataque parejo con su selección de café. ¿Alguien más tiene hambre ahora?
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Escrito por: Paul
Traducido por: Carolina.

